martes, 19 de mayo de 2009

Reseña de la Jornada de Psicoanálisis en el Hospital

Jornada de Psicoanálisis en el Hospital Central de San Isidro
“Las respuestas a la Segregación”
Hacia el IV Encuentro Americano del Campo Freudiano
8 de Mayo de 2009



Apertura

Guillermo Belaga, jefe del Servicio de Salud Mental del HCSI y director del próximo EA, da la bienvenida a la Jornada del HCSI, subrayando que será una Jornada de Psicoanálisis y en relación a cumplirse 10 años de su jefatura en el Servicio de Salud Mental del Hospital.
Propone reflexionar respecto de la Clínica Analítica hoy, la pragmática del psicoanálisis y la Institución y en tanto hacia el Encuentro Americano, el Síntoma y el Lazo Social.
¿Qué respuestas puede dar hoy el Psicoanálisis a los síntomas de la época? En un momento el Programa de la Urgencia Generalizada, intentó dar una respuesta a estos síntomas, entendidos como productos de la técnica en tanto encarnadura de la pulsión de muerte. Hoy dicho programa es insuficiente y se tornó en el peligro de hacer de eso un problema monosintomático. ¿Cómo definir el problema del trauma sin caer en el trauma que todo el tiempo plantea el discurso amo?
Por este motivo el título de esta Jornada: “Las respuestas a la segregación” y en relación al mismo las dos puntas que se propondrán como trabajo del día, que enmarcarán las plenarias como así también los trabajos libres presentados a la tarde: por un lado “la formación del practicante y el control” y por otro “la posibilidad de pasaje desde el síntoma social hacia el síntoma particular, siempre vía el inconsciente”.
Citará la Proposición de Lacan de 1967 [1] (Proposición del Pase), lugar en que Lacan subraya al Jurado del Pase, los siguientes puntos a repensar:
1. En los Simbólico: crítica del mito edípico (familias contemporáneas).
2. En los Imaginario: crítica de un fin de análisis pautado desde el ideal del Padre (en relación a la comunidad analítica).
3. En lo Real: los campos de concentración (como nuevos modos de goce). El analista en el recorrido de su formación debería dar algún testimonio sobre cómo ha resuelto estos tres puntos, que por otro lado, vemos manifestarse a diario en la Institución.

Hoy la “ideología de supresión de los cuerpos” y “la homogenización de la técnica” llevan a un odio racista que se manifiesta en un Otro que encarnaría un exceso de goce maligno o un Otro subdesarrollado. ¿Qué S1 puede aportar el psicoanálisis para responder a ésta segregación? Subraya las palabras de Miller en tanto “para hablar de psicoanálisis somos todos analizantes”. ¿La respuesta vendría por el lado de adaptarse a la precariedad simbólica de la época, no conmoverla? ¿Reducir los síntomas a los meros efectos que pueden producir los psicofármacos? Cita a Jorge Alemán, quien se refiere a la “miseria subjetiva”, como “estar a solas con el goce de la pulsión de muerte en el eclipse absoluto de lo simbólico” [2]. Es despojar de la posibilidad de hacer la experiencia del vacío inconciente, este es colmado por un Super yo que impulsa a consumir. En San Isidro podría ser tanto el ipod como el paco. Ahí se anuda síntoma social y síntoma particular, en ese pasaje lo que lo engancha es el gozar del Inconsciente.


Plenaria: “La formación del practicante y los efectos de control”

Disertantes: Inés Sotelo, Diana Wolodarsky y Adrián Scheinkestel.
Coordinación: Lucas Leserre.

Inés Sotelo

Comienza remarcando el lugar éxtimo del supervisor y de qué manera podría pensarse su función como la de aquel que a partir de escuchar algún texto es capaz de transmitir algo acerca del mismo. También define al supervisor como el “lector de un hecho discursivo en un tiempo y espacio determinados”. Llevando a este espacio justamente las urgencias que atraviesan al practicante, a los dispositivos y a la Institución misma, incluyendo necesariamente a la Salud Pública.
Se refiere a este espacio como en permanente interlocución con el Otro. Como conclusión se remarca en su disertación de qué manera articula que en el espacio de control se piensa por un lado en la posición y formación de quién viene a controlar y presenta sus obstáculos en la dirección de la cura y por otro lado, tan central como lo dicho anteriormente, resalta que el estar en la Institución en dicho espacio hace pensar en la posición analizante y la formación de quién ocupa el lugar de supervisor.


Diana Wolodarsky
Comienza proponiendo ver de qué forma intentar la articulación entre el título que convoca la Jornada: “segregación” y el tema que convoca la plenaria: “la formación”.
En este sentido parte pensando el Psicoanálisis como la clínica de lo inesperado, como ocupándose de quienes demandan un tratamiento a su padecimiento buscando algo singular que los nombre, lo que llamaríamos síntoma, algo en relación al propio goce y que los deje por fuera de lo universal, segregado de la serie. De esta forma el psicoanálisis aborda aquello que no entra en la norma, apunta a lo excepcional de cada uno. En este sentido destaca la importancia de plantear efectos de control y no del control.
Señala dos conceptos a veces malversados: “autorizarse de sí mismo” y el “deseo del analista”, en tanto no vienen de por sí dados.
Subraya la distinción que plantea Miller en relación al Psicoanálisis y la Salud Mental, en cuanto a que el psicoanalista como tal no es un trabajador de la salud mental, siendo precisamente ese el secreto del psicoanálisis “que no se trate de salud mental”, el psicoanálisis agrega el pensar inconciente, algo de su cuerpo, de su pensamiento se revela contra ese universal.
Marca dos características en el analista: tiempo y ser paciente (en relación a todos los equívocos que quieran pensarse).

Planteará que la formación del analista es pensada como permanente, llevándonos a reflexionar acerca de qué saber se trata y cómo este se relaciona con una responsabilidad íntima.
Así análisis/control/formación-enseñanza quedan implicados.
Si se piensa la Dirección de la Cura como la manera de recortar detalladamente el fantasma del practicante y de aquel que es escuchado, puede entenderse la íntima relación entre control y análisis, es decir de qué forma quedan ambos anudados. Si al apremio con que llegan los pacientes se responde desde lo fantasmático del practicante, es decir desde el juicio moral de quien conduce la cura, la consecuencia es la desorientación. De este modo lo que se controla es la posición de enunciación de quién hace pasar el caso a otro y esto es lo que orientará la cura hacia lo real.
Por último remarca que el control es ese espacio y ese tiempo que hacen ver de qué manera va transitando la formación anudada necesariamente a la responsabilidad íntima de cada quien.

Adrián Scheinkestel

Lo primero que ubica es el Efecto de Control como causa.
A modo de ilustración de lo dicho se referirá a un texto de Jean-Claude Razavet [3] en el que se relata la posición del éste analista que lleva a control con Lacan los avatares que se le presentan en la dirección de la cura con un paciente, y en dónde podría ubicarse a partir del texto presentado al supervisor la posición de quién dirige esa cura, aquello de lo singular y algo en relación a la transferencia al momento del pedido de control y el efecto de control como causa.
También menciona la Clase de Jacques-Alain Miller del 12/03/08 [4] en la que el autor hace cierto ordenamiento del recorrido en la enseñanza de Lacan desde el centro puesto en la determinación simbólica, al peso puesto en el corte, la falla, el agujero, la discontinuidad, lo contingente.
Hacia el final de la disertación se remarca el control como el lugar de articulación entre clínica, política y episteme. La relación a la causa no está velada en el espacio de control, mientras que en los efectos terapéuticos ésta queda velada.
El control como la posibilidad que reorienta y ubica el S1, la causa en algún sentido: que marche el psicoanálisis no el S1.

Lucas Leserre
Subraya a partir de las disertaciones tres puntos de interés abiertos a comentarios y/o preguntas:
1. Cómo ha quedado ubicada la formación del supervisor a partir del texto que se escucha. Los efectos que produce el control también en el supervisor.
2. Se controla por los efectos del discurso del amo, en el hospital esto parece tener mas incidencia.
3. La cuestión de la transferencia respecto del espacio de control. De qué transferencia se trataría: simbólica-imaginaria-real.

Diana Wolodarsky agrega: “el control tiene la función de deshechizar a uno mismo”, implica una higiene. Es decir es una práctica que obliga a poner en forma lo que uno hace.



Plenaria: “Del síntoma social al síntoma particular”

Disertantes: Silvia Baudini, Angélica Marchesini y Marina Recalde.
Coordinación: Raúl Solari.

Silvia Baudini
Titula su trabajo: Una vuelta a la formación del analista

Habla de ENAPaOL como un tiempo de entender colectivo, en donde se podrá reflexionar respecto del psicoanálisis en estos últimos tiempos en los que los efectos terapéuticos parecen haber tomado preponderancia.
El psicoanálisis nace de su relación al Otro, es preciso ubicar el discurso analítico allí donde sea posible y no en todas partes. Es el amor el que introduce el cambio de discurso, señala la diferencia entre lingüísitica y lingüistería, ubicando el amor de este lado, en una palabra que parece combinar lingüística-histeria. También en la práctica analítica el amor como primero, vía que instaura el Sujeto supuesto saber.
Hace una referencia del síntoma social en Freud remitiéndonos a dos textos Psicología de las masas y análisis de yo [5], en donde trabaja las tres formas de identificaciones y el enamoramiento y El malestar en la cultura [6]. Respecto de Lacan la referencia que toma en relación al síntoma social es de La Tercera en donde él afirma: “Sólo hay un síntoma social: cada individuo es realmente un proletario…[7]” y en relación a esta frase toma una referencia de Tudanca quien se refiere al proletario como aquel despojado de su saber, como un desalojado del Otro.
Respecto del síntoma particular dirá que es lo que irrumpe para cada uno y lo atrapa en su satisfacción. Repetición de una satisfacción.
El lazo está hecho de semblantes.

Angélica Marchesini
El título de su trabajo es: Un aspecto de la segregación en la línea del síntoma social al síntoma particular. Ubica la segregación como la carencia para cualquiera de la marca de lo colectivo en un momento dado. Sociedad de analistas como una contra-sociedad, en contra del discurso amo.
Es una época en que se tiende a la homogenización y el síntoma social, y en ese sentido el sujeto se vacía de toda singularidad. Se adopta una identidad sin malentendidos. Se apunta a la felicidad de las promesas de salud.
El psicoanálisis apunta a los detalles de la diferenciación, apela al vacío de sentido en donde poder construir bajo transferencia un síntoma.
El síntoma construido en análisis es el lazo social.

Marina Recalde
Comienza recordando la diferencia entre Universal (para todos), Particular (algunos, las categorías, incluye tipos clínicos, las estructuras en la primera enseñanza de Lacan), Singular (se borra la diferencia Neurosis y Psicosis de la primera enseñanza, la clínica se aborda en el uno por uno, todos los sujetos como inclasificables, pone el acento en las formas de gozar de cada quien.
Para que alguien entre en análisis es preciso la histerización del discurso y esto no es sin la intervención del analista. En este sentido remarca dos operaciones, una la alienación en relación a la identificación y la otra en relación al renacer del sujeto en tanto la posibilidad de reencontrar un S2.
La época tiene total incidencia en la construcción del síntoma, se trata de nombres sociales a problemas singulares. El síntoma construido en transferencia en la operación analítica es el modo singular de gozar de cada quien y para dicha construcción es preciso el trabajo del inconciente.

Raúl Solari
Subraya los siguientes aspectos en los trabajos presentados que se abren al debate y a la ampliación por parte de los autores y la audiencia en general.
1. Respecto del trabajo de S. Baudini: “la euforia terapéutica del lado del éxito y no como conviene del lado del fracaso”. Respecto de lo anterior la siguiente afirmación: “…el psicoanálisis en contra del mismo psicoanálisis”.
2. Respecto del trabajo de A. Marchesini:”lo que es extranjero para cada uno”.

3. Respecto del trabajo de M. Recalde: “estamos todos locos, todos deliramos” y “el síntoma como lazo social”.

Guillermo Belaga
: la desinserción no es sólo de los pacientes sino también de los practicantes en la Institución.
En los tres trabajos se encuentra un punto que puede hacer pensar de qué manera los que trabajamos en una Institución vamos o no hacia la desinserción. Estos puntos serían el amor en el primer trabajo, la contingencia en el segundo y la transferencia en el tercero.

El síntoma como tratamiento de lo imposible es síntoma social hasta que alguien ubica la contingencia, y es en este sentido que se necesita la escucha de un analista. Si el analista no está a la altura de ubicar la contingencia no hay posibilidad de encuentro con lalengua, con el inconciente.

Silvia Baudini: la euforia terapéutica hace olvidar el psicoanálisis como discurso, ubica al analista como un agente social más que un agente de discurso. Hay algo del amor que toca el cuerpo. Es preciso distinguir entre la identificación (más que ver con un fenómeno de masa) y el semblante (del lado de la singularidad, de cada uno).

Marina Recalde: la frase “todos estamos locos, todos deliramos”, estaría en relación a que lo real afecta a todos en su singularidad. Hay un modo de enlazarse al Otro desde lo más singular, y es en ese sentido que cada uno es inclasificable.

Angélica Marchesini: respecto de la puntualización de lo extranjero, lo entiende desde el punto de vista de la excepción. Lo articula siguiendo a Freud en relación a lo ominoso, en ese sentido lo más extraño, al mismo tiempo que los más familiar.

Claudia Pollak: hace una intervención en relación al fracaso y al éxito respecto del psicoanálisis (Caso Schreber, fracaso como modo de avanzar, fracaso en relación a la castración, en relación al amor, en relación al sinthome, en relación al lugar del analista).

Diana Wolodarsky: remarca, con el fin de no desorientarse, de que el fracaso del que se trata es el que se opone a la felicidad como ideal de la época. Es en dicho sentido que vuelve a referirse al control como una higiene con el fin de no quedar capturado por el discurso del amo.

Jorge Faraoni:
se pregunta cuál sería entonces el lugar del psicoanálisis en la sociedad. En ese sentido el fracaso podría quedar ligado a la no respuesta frente a la permanente respuesta del discurso del amo.

Guillermo Belaga: propone pensar qué se dice cuando decimos “estamos todos locos”, “fracaso”, y esto como parte de una época en que la ciencia propone asegurar “la píldora de la felicidad”. El psicoanálisis enseña acerca del desgarro subjetivo: “cada uno en su propia casa encuentra lo siniestro”, en dónde está lo imposible para cada uno. Lo que fracasa es el proceso técnico, siempre se encuentra lo real. El psicoanalista es quien puede leer ese real. El fracaso es un nombre de lo real y el psicoanálisis encarna una pragmática no utilitarista, una pragmática orientada por el deseo del analista y este justamente como un deseo de no acción, un deseo que pasa por hacer decidir al otro cada vez. Hace referencia a un texto de Le Blanc [8] en cuanto a que el precario no accede a la alienación, y es sobre ésta que hay que inventar.

Silvia Baudini: el fracaso en relación dialéctica con el éxito. El fracaso sería un nombre orientado por lo real.

Marina Recalde: en relación a la cura subraya que ésta viene por añadidura, pero sería otra cosa si esto es lo que estaría en juego en el horizonte de cada encuentro.


Mesa de Cierre

Nilda Hermann, Ignacio Penecino.

Nilda Hermann
Sitúa a partir del texto de Laurent “Cómo se enseña la clínica” [9], que de lo que se trata en la práctica clínica es de investigar sobre el no saber, tomando las presentaciones de casuísticas, ateneos como efectos de control.

Cita a Miller en “Cosas de finura” [10], subrayando que un caso particular no es un caso de la regla sino mas bien una cosa de finura. Se trata, como en la cultura Oriental y a partir de lo expresado por Junichiro Tanizaki, particularmente en su ensayo escrito en 1933, El elogio de la sombra, de captar lo bello en el enigma de las sombras: “En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza fue siempre la luz; en la estética tradicional japonesa lo esencial está en captar el enigma de la sombra…”.
Si se sustituye el significante belleza por el de enseñanza, en la elucidación de la experiencia de control en el hospital hemos podido captar un efecto de sombra.

Ignacio Penecino
Interroga acerca de cómo conversar con el otro, cómo hacer lazo, cómo no quedar los practicantes del psicoanálisis segregados dentro de un hospital. Retoma la ponencia de Angélica Marchesini quien definió la segregación ante lo extranjero. En el sentido clínico toma en referencia la respuesta de Jorge Alemán [11] cuando se le pregunta, de qué manera pensaba al sujeto en la clínica, a lo que responde “como lo heterogéneo, lo que no deja homogeneizarse” y esto en contraposición al sujeto conceptualizado por Foucault en tanto sujeto sujetado a lo colectivo.
Racalca modos de respuesta del sujeto que ubica Freud en malestar de la época, modos de evitar el sufrimiento [12]: Satisfacción ilimitada. La modificación química: la intoxicación, el ataque a la naturaleza y someterla (técnica dirigida por la ciencia), aislamiento voluntario (el separarse de todo lazo social), finalmente el amor, como lo más cercano que puede llegar al objeto. Tenemos el discurso amo y su reverso. Se trata de poder inscribir ese particular a modo de respuesta.

Valeria Cavalieri y Adriana Rógora

Mesas de Trabajos Libres

Mesa 1: Interconsulta - Urgencia

La mesa, coordinada por Lisa Erbin, tuvo como participantes a Josefina Altschuler y Santiago Raimondi con su trabajo titulado “Quehacer del psicoanálisis en el hospital”; Juan Mitre presentó “Filiación y corte” y yo titulé a mi trabajo “La interconsulta como respuesta a la des-inserción”.
El primer trabajo correspondía a integrantes de una Institución especializada en pediatría, que en la coyuntura de la urgencia eran llamados a intervenir, dándole una relevancia particular al significante recaída en el discurso médico. El segundo trabajo era sobre una paciente adolescente en acting, ingresada al hospital como un “caso perdido” y cómo el encuentro con un psicoanalista posibilitó la construcción de una versión del padre pacificadora.
El último consistía en una viñeta que mostraba el trabajo que realizamos en la interconsulta en el hospital, en un caso de urgencia. Intentaba responder a la pregunta acerca de nuestro quehacer desde el psicoanálisis en la Institución Pública, en tensión permanente con el discurso amo.
La discusión y comentarios posteriores versaron sobre la importancia de hacer lazo con otros discursos para ir contra la autosegregación, la apuesta a lo subjetivo dentro de clasificaciones psiquiátricas y sociales segregativas y cómo responder cuando la demanda es “que la cosa marche”.
Fue una mesa de intercambio cordial, agradable y muy interesante, en la que cada participante pudo hablar acerca del trabajo que realiza en las distintas Instituciones desde los casos clínicos.


María Belén Quiroga

Mesa 2: Interconsulta - Pase diario de pacientes.

La mesa, coordinada por Graciela González Horowitz, fue integrada por Pablo Madera, Evelyn Otarola, Luciana Nieto y Ramiro Gomez Quarello. Los trabajos presentados tuvieron como hilo conductor la posición ética del acto del practicante en estos dispositivos dentro del servicio de Salud Mental del Hospital: su orientación hacia lo real, lo cual precipita hacer lazo.

Pablo Madera en su trabajo “El pase de pacientes: un lugar a lo que no funciona” señaló que en el Hospital se produce un entrecruzamiento de discursos, entre ellos el discurso médico que apunta a un ideal de bienestar y a restablecer el equilibrio perdido, en este sentido correctivo. Se presenta una viñeta de un paciente con “problemas digestivos” que venía siendo tratado hasta el momento de la interconsulta con medicación, y puede apreciarse cómo a partir del relato del paciente el practicante orienta su escucha hacia lo singular, haciendo lugar a lo que no funciona.


Evelyn Otarola presentó el trabajo “Los efectos del pase de pacientes”. Ubicó allí al pase como un recorte y una transmisión de los significantes del paciente: se trata de la transmisión de una lógica entre practicantes. Es este un recorte simbólico, que se espera que abra paso a lo real y que permite orientar el tratamiento. Permite pensar cierta lógica a la que se apuesta, sin garantías.


Luciana Nieto presentó su trabajo titulado: “Un sitio, un lugar, un lazo“. Allí distinguió los conceptos de sitio: del lado del uno, como lo disputado y lugar: “varios en una comunidad”, lo cual habla de lo múltiple y del lazo. En el pase, cada integrante hace sitio: transmite los casos del día anterior, pero puede pensarse como un lugar: se distinguen la multiplicidad de sitios. ¿Qué se pasa en el pase? significantes que marcan la vida del paciente, que hablan de lo singular de ese paciente. No hay respuestas universales, se escucha cada vez, el sujeto tiene respuesta a su sufrimiento, pero esto no adviene solo: necesita una escucha.


Ramiro Gómez Quarello, en su presentación “El fin del pase”, trabajó el tema de la práctica en la Institución como habitando una posición analizante, el problema del “ser analista“, mostrando la discordancia del ser y saber. Propuso pensar a los practicantes como lectores de hechos discursivos.

Los comentarios que siguieron a las presentaciones permitieron ubicar lo siguiente:
Respecto de ¿qué se pasa en el pase? ¿qué se escapa? Lo imposible de decir, ahí es donde nosotros somos el caso.
El deseo del analista es lo que inscribe y cuestiona cada vez.
La finalidad desde el psicoanálisis implica construir algo a partir de los recortes que se transmiten en el pase.
Lo que está en juego es la transmisión de una posición de goce. Esto es lo que se escapa, lo que está por detrás: lo que cada uno trata de apresar.

Ivana Lesyk


Mesa 3: Formación.

En la mesa, coordinada por Mónica Bureau, se presentaron los siguientes trabajos: “Efectos de la Presentación de Enfermos” de M. Inés Iammateo, “Efectos de Control en el Hospital” de Adriana Laura Rógora, “¿Qué es el Control?” de Valeria Cavalieri y “La formación del practicante y los efectos de control” de María Rosa Catoi.
Tras una intervención introductoria de la coordinadora sobre la temática general, la importancia del control y sus efectos en la formación del practicante de psicoanálisis en un Hospital General, se dio paso a la lectura de los trabajos.
La lectura fue amena e interesante articulando referencias teóricas y recortes clínicos que permitían ubicar el surgimiento del pedido de control y los efectos sobre el practicante en relación al obstáculo que se presentaba en cada cura. Por otro lado los efectos de la presentación de enfermos.
La conversación comenzó sobre la diferencia entre el control y la presentación de enfermos a partir de la presencia del público silencioso.
En relación a los efectos de control se conversó sobre la corrección del deseo del analista para que la posición del practicante no obstaculice la cura, apuntando al más allá. Sobre todo se remarcó la formación permanente a partir de la frase que se recortó tanto en el espacio de la apertura como en la primera mesa plenaria “somos todos analizantes”. La afirmación “no hay analista formado” resonó en los trabajos a partir de la formación constante articulada a los efectos de control tanto en quien controla como quien pide el control. Se interrogaron los motivos de dicho pedido, en general más ligado al obstáculo, sin embargo, podría controlarse cuando “todo marcha bien”. Se destacaron los posibles efectos que podrían surgir en la presentación y en el control; efectos de investigación, de enseñanza, de fascinación, de corrección, etc.

Leonardo Itzik

Mesa 4: Institución.

En esta ocasión, Virginia Walker coordinó la mesa en la que participaron Claudia Pollak con un trabajo titulado “El analista, un dispositivo de la institución”, Alejandra Marroquín presentó “Mal-estar en la escuela: reflexiones sobre una posible articulación entre el psicoanálisis y la educación”, Belén Almira tituló su trabajo “Pedidos de interconsulta en sala” y Alejandra Rossi “El espacio del pase de pacientes, un impasse de la práctica diaria en la institución”.
Luego de la lectura de los trabajos la coordinación señala la serie que a modo de una banda de moebius va desde la formación del practicante hacia lo que constituye el dispositivo en acto, en texto.
Los trabajos de Pollak, Almira y Rossi intentaron transmitir desde su singularidad la práctica clínica en la Institución Hospital Público en la que practican el psicoanálisis y la importancia del lazo con el discurso médico, en tanto cómo hacer cada vez con las normas del Otro para no quedar segregados. Asimismo la necesidad de poder recortar un espacio y tiempo con otros que permitiría, llegado el caso, reorientar la escucha tal como lo propone Alejandra Rossi.
El trabajo de Alejandra Marroquín permite verificar el pasaje de un síntoma social a la construcción de un síntoma singular en el tratamiento de un niño que no respondía “al ritmo de todos” en la escuela. Lo que se desprende en la discusión es que no es sin ir en busca de la conversación con el Otro, en este caso la Institución Escuela con sus universales cristalizados, que dicho pasaje puede ser posible.


Valeria Cavalieri

Mesa 5: Síntomas
La mesa fue coordinada por Jorge Faraoni.
El trabajo presentado por Mónica Samaniego, “Violencia y maltrato o del saber leer”, se refirió al caso de una mujer que sufría por el maltrato físico y la violencia por parte de su marido. Tras un recorrido de tratamiento en el Hospital –Estévez-, se evidencia que el maltrato se inscribe en una lógica fantasmática que la deja como objeto de los golpes.

Luego Raquel Puga presenta el trabajo en equipo de un grupo de practicantes del Hospital Belgrano, titulado: “Cuando la orientación es el saber hacer: De la irrupción de los objetos voz y mirada a la comunicación social”, cuyos otros autores son Mercedes Buschini, Sebastián Copani, Sandra Lezcano, Juan Mitre, Natalia Paladino, Soledad Possetto y Jesica Rosenthal.

A partir de dos casos clínicos se intenta dar cuenta de dos caras del síntoma: como mensaje dirigido al Otro y su vertiente opaca, irreductible, no enlazada al Otro. A su vez, los casos muestran cómo ciertas soluciones de los pacientes implican cierto saber hacer a partir de un imposible.
Se relata el caso de un joven con serias dificultades para salir de su habitación. Lo traen al hospital sus padres debido a una crisis que lo lleva a romper los vidrios de su cuarto. Su malestar por no poder relacionarse queda de lado cuando el paciente, encerrado en su habitación, comienza a escuchar la radio, lo que hace que de alguna manera se sienta comunicado. La radio comienza a tener el lugar de un Otro, mediador, de la palabra, que le posibilita alguna relación a lo social. Escuchar radio se torna fundamental como tratamiento del síntoma de este paciente.

La presentación de Mariana Isasi con “Cantar con la voz en el bolsillo” da cuenta de una investigación acerca del objeto voz en su relación con la clínica de las psicosis. Se trata de un paciente del dispositivo de talleres del Hospital de San Isidro, que al llegar produce una irrupción en la lógica del taller de música. Su mudez, o una verborragia incomprensible, son en él características.
Da cuenta del recorrido de este paciente por el taller de música. El caso es un ejemplo paradigmático de lo intrusivo que resulta el lenguaje para el ser hablante, y de la carencia de un discurso social que pudiera prestarle una forma de interactuar en lo social. El taller, por su parte, parece posibilitarle un particular tratamiento del objeto voz, que se evidencia en la gesticulación e interpretación de temas musicales que canta junto a sus compañeros; temas que interpreta en forma muda (sin voz audible) pero reproduciéndolos con sus labios, gestos y movimientos corporales –cual cantante en el escenario-, aparentando ser ésta, además, una actividad placentera para el paciente.

Por último Ruth Gorenberg presenta su trabajo “Construir lo singular” acerca del retorno de un paciente al Centro de Psicoanálisis Aplicado a las Urgencias Subjetivas de la Actualidad –PAUSA-, después de cuatro meses de darse por concluido su tratamiento. El paciente retorna por lo insoportable que se le torna el ascenso de su mujer en el trabajo, debido a los celos excesivos que le generan sus ideas delirantes referidas a que su mujer lo estaría engañando –ahora que tiene el puesto de supervisora y llega más tarde-. Durante el tratamiento el paciente relata que sus celos se fundan en que en los comienzos de la relación con su mujer, cuando noviaban, ella efectivamente lo engañó con otro, él los vio y “esa fue la causa por la que se casó con ella”.

El coordinador de la mesa inicia la conversación comentando que se podría hacer una casuística si se tiene en cuenta la incidencia del objeto a –especialmente el objeto voz y el objeto mirada- como núcleo en la sintomática particular de los pacientes presentados en los trabajos.
Para la construcción de algunos de los casos se evidencia cómo ambos –objeto voz y objeto mirada- suelen intervenir no en forma aislada, sino en intersección. Por ejemplo, el canto –en su forma de mímica gesticulada- y el uso particular de la voz que hace el paciente de los talleres del Hospital de San Isidro –caso presentado por Mariana Isasi- da cuenta de la construcción de una escena que sirve como punto de partida para ciertas elaboraciones acerca del tratamiento del objeto voz.

Por otra parte, el caso de Mónica Samaniego apunta al detalle de la clínica: al detalle de las intervenciones. Lo que parece conmover a la paciente –tras soportar 30 años de violencia y golpes- y poner en marcha una construcción de su historia -que le posibilitará cierta rectificación en su posición-, es el intento de suicidio de su hijo. Se debate si, en tanto histeria, esta mujer pudo verse identificada a una escena de muerte (a partir del intento de suicidio de su hijo), y haber sido esto lo que la llevó a poner un límite respecto a la violencia de la que era objeto.

A partir del caso que presenta Raquel Puga en nombre de su grupo, podría formularse que para este sujeto, no poder salir de su casa ni relacionarse con amigos o compañeros da cuenta de cómo el síntoma mismo porta la segregación, en tanto lo excesivo y repetitivo del recorrido de la pulsión suele ser lo que lleva a auto-segregarse.


Ruth Gorenberg comenta que en su trabajo le interesaba señalar el retorno del paciente a partir de su desestabilización producida por la aparición de un tercero. Se conversa acerca de la interpretación en las psicosis ubicando a la misma como un intento de nominación.

Respecto al trabajo de Mariana Isasi, J. Faraoni comenta que es el único que surge a partir del trabajo en el dispositivo de talleres. Mariana Isasi agrega que justamente una de las cosas que se charla con Guillermo Belaga en las reuniones mensuales del equipo de talleres es que en este dispositivo, no se trata de la dirección de la cura de los pacientes, sino más bien de una terapéutica.
En este caso en particular se da cuenta de cómo a partir de esta terapéutica se hace posible cierto tratamiento del objeto voz. Se recorta una frase del trabajo: “Hay un colectivo que produce un lazo vocal…”, como punto de partida para pensar el caso presentado en particular, el funcionamiento del taller –de música- y los posibles efectos del mismo.
Se destaca, también, la vertiente de investigación y los desarrollos en torno a la teoría –del objeto voz- que presenta el trabajo de Mariana Isasi.


Carolina Saylancioglu

Mesa 6: Urgencia

Reseña 1
La mesa, coordinada por Marta Coronel, tiene como integrantes a Mariela Gutiérrez con su trabajo “De una justificación a una posible pregunta”, en donde con el objetivo de dar cuenta de las diversas respuestas a la segregación, y en el marco del Dispositivo de Consultorios Externos de un hospital general, intentará a partir de un caso clínico reflexionar acerca de los nuevos modos de respuesta que presentan algunos sujetos en la actualidad.

Luego Verónica Castro con su trabajo titulado “Revisión sobre el duelo” abordará el tema de la angustia y su relación con la urgencia. A partir de un caso que nos ofrece la clínica de un Hospital General, ubicará de qué manera se hace presente la urgencia en el Dispositivo de Admisión posibilitando el inicio de un tratamiento.

Por último en mi exposición "Cortar con la angustia o hacerla hablar" trabajaré sobre las intervenciones en la urgencia hospitalaria, basándome en casos de la práctica clínica en donde puedan observarse dichas intervenciones. Hay que tener en cuenta que los casos tomados provienen del trabajo realizado en un Dispositivo particular, el de la interconsulta en la guardia de un Hospital Central y Público.

Posteriormente a la lectura de los trabajos la coordinadora observó que todos los presentes del público eran practicantes del Servicio del Hospital y que esto era una pena ya que los trabajos reflejaban muy bien la dinámica de los Dispositivos dentro del hospital. Se abre un espacio a preguntas o comentarios, que comenzaron en relación a esta temática y la práctica del psicoanálisis en una Institución Pública. También se comentaron aspectos clínicos particulares en torno a los casos y nuestra labor como practicante del psicoanálisis. Se conversó acerca de la sintomatología de la época mencionando por ejemplo los cortes que se realizan los adolescentes y se discutió acerca del estatuto de los mismos. Se profundizó sobre el duelo según Freud y Lacan.


Luciana Prota

Reseña 2
En la mesa, coordinada por Marta Coronel, se presentaron tres trabajos, el primero de Mariela Gutiérrez “De una justificación a una pregunta posible”, el caso de una joven que le pega a su pareja. Estaba haciendo pública su homosexualidad. Al principio no dejaba de pegar. Se detalla en el trabajo los avatares y el recorrido del tratamiento de dicha mujer. Se puede verificar como a partir de ubicar lo particular del síntoma se da lugar a una pregunta “¿Por qué le pego a mí pareja?” en donde se recorta cierta diferencia respecto del inicio “Vengo porque le pego a mi pareja”.

En segundo término el trabajo de Verónica Castro “Revisión sobre el duelo”. Plantea en el duelo ¿Cómo intervenir éticamente? Con el duelo la falta se invierte, pensamos que estamos en falta con la persona que murió.

La paciente siente dolor por la muerte de su pareja, presenta ansiedad, angustia, confusión y situación económica grave: “No puedo con la ausencia”. Hubo dos épocas en la convivencia, en la primera, vivían solos y felices y en la segunda, tenían una casa en un terreno compartido con la hija de él. Allí, él la insultaba, le decía puta, desconfiaba de ella, la celaba. La paciente dice que no le daba motivos pensaba que tenía que ver con la enfermedad, había sufrido de una embolia. Queda en evidencia el lugar denigrante en que la pareja la colocaba. Aparece un sujeto en un lugar de desecho que le imposibilita hacer el duelo. En el tratamiento se apuesta a un lugar diferente, haciendo hincapié en el estar acompañada.

Por último el trabajo de Luciana Prota “Cortar con la angustia o hacerla hablar”.

“Amar es esencialmente querer ser amado”. En una época donde se demandan curas rápidas plantea que nuestro trabajo como analistas se centra en ver cómo nos acercamos a lo real que cada uno trae. En la entrevista se va dilucidar la gravedad y el tipo de tratamiento a seguir.
Una paciente de 19 años, es derivada en estado de urgencias. Se encuentra muy angustiada no le encuentra sentido a nada, esto le pasa desde hace una semana. En aquel momento la pareja la dejó. Se angustia y se corta, se siente culpable de que la hayan dejado y se corta para sentir dolor. “Conmigo no se puede hablar”. Tiene una madre que va con ella a todos lados: “Éramos dos en una”. Se la invita a poner en palabras aquello que tanto la angustia. Esto da lugar a un efecto sorpresa, apareciendo el sujeto en el reestablecimiento de la cadena significante. La intervención tiene efecto de interpretación. Los cortes en el cuerpo son hechos por la paciente por el exceso de angustia. La paciente ya había pasado por tres analistas. Se interroga acerca de cómo se juega la transferencia en el hospital. Mientras el paciente se encuentra en urgencia se hace el pase todas las veces que sea necesario hasta que se sancione el fin de la urgencia.
Comentarios
Marta Coronel subraya la confianza puesta en la palabra en cada uno de los casos. En los mismos hay un síntoma generalizado que habla de un goce particular. Se apuesta a la palabra en una época donde se juega otra lógica, la de la acción. Los pacientes llegan a la consulta con significantes que los representan, soy negro, soy gordo, soy homosexual, significantes que los segregan.
La admisión se hace pensando en el caso y se piensa en el terapeuta a que se va a derivar el mismo.

Nilda Hermann: En el trabajo de Mariela, el insistir tranquilamente cada vez con diferentes estrategias, es muy interesante como intervención sobre todo para alguien que goza de la exclusión continúa.

Ignacio Penecino: Nombrarse yo soy, la lleva a ese punto de segregación. Hay algo que va a descompletar. Es muy pertinente la pregunta sobre lo hetero, como el otro, lo diferente.

Mariela Gutierrez: La paciente me fue derivada por Ramiro Gómez Quarello y yo tomo eso (lo hetero) de la admisión. Esta paciente finalmente abandona el tratamiento, se autosegrega.

Lucas Leserre: En el caso que trae Verónica el duelo deja en evidencia el dolor por haber perdido esa posición denigrada, posición de goce para la paciente.

Ignacio Penecino: Freud decía que había que ser prudente con las intervenciones en situaciones de duelo.

Nilda Hermann. El punto que nos autoriza a intervenir es que el otro está en una pesadilla. El duelo de esta mujer tiene el tinte de la pesadilla.

Monica Buoreau: Haciendo referencia al caso presentado por Luciana Prota, dice: “La relación conflictiva con la madre hace que se intervenga diciendo que la misma no venga”. La intervención del “Aquí no” es del orden del acto.

Nilda Hermann: Lo que hay que ubicar es el estatuto de ese triangulo, si es algo del orden de la estructura.


Luciana Prota: Lo que se veía en principio era una adolescente que tenía una relación de mucho pegoteo con la madre. El gusto por las mujeres parecía un acto de rebeldía. Al principio estaba en urgencia. La paciente venía marcando su cuerpo sin poder hablar.

Nilda Hermann: Se marcaba o se cortaba.

Luciana Prota: La angustia no la soportaba y necesitaba un dolor físico. La angustia era por culpa por las peleas con su pareja. Era muy precario lo que hacía. Me parecía algo muy fuerte de la época donde está muy presente lo del corte. “Somos dos en una, no somos confiables” estaba todo muy pegoteado.

Ignacio Penecino: Pero flagelarse es una práctica muy antigua, los católicos se flagelaban.

Monica Buoreau: Me parece que lo actual está en el corte y la angustia es porque no había nada más.

Nilda Hermann: Pero ¿se cortaba o se raspaba?

Luciana Prota: Eran raspones pero desde el discurso tenían el estatuto de corte.

Ignacio Penecino: El punto de lo contemporáneo es que el goce no pasa por el Otro.

Nilda Hermann: Pero debe haber alguien que promueva el efecto de que algo del Otro aparezca. Para eso está el analista, justamente para que el Otro aparezca.

Alejandra López



[1] Lacan, Jacques: Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la escuela. Ornicar?1, Barcelona, 1981.
[2] Alemán, Jorge: Nota sobre una izquierda lacaniana, en Pensamiento de los Confines, N·20- Fondo de Cultura Económica- junio de 2007.
[3] Razavet, Jean-Claude: Claro y oscuro. Un control con Lacan. Freudiana 31, 9-14, Año 2001.
[4] Miller, Jacques-Alain : Clase del miércoles 12 de marzo de 2008, en Cusco 2007-2008, Jacques-Alain Miller on line, www.eol.org.ar.
[5] Freud, Sigmund; Psicología de las masas y análisis del yo (1921); Amorrortu editores, Obras Completas Tomo XVIII, Buenos Aires, 1979.
[6] Freud, Sigmund; El malestar en la cultura (1930 [1929]); Amorrortu editores, Obras Completas Tomo XXI, Buenos Aires, 1979.
[7] Lacan, Jacques; La Tercera, en Intervenciones y Textos 2, Manantial, Buenos Aires, 1988, p. 86.
[8] Le Blanc, Guillaume: Vidas oridinarias, vidas precarias. Sobre la exclusión social. Buenos Aires, Nueva Visión, 2007.
[9] Laurent, Eric: ¿Cómo se enseña la clínica?, Cuadernos del ICBA Nº 13, Bs. As. 2007.
[10] Miller, Jacques-Alain: Cosas de finura en psicoanálisis, 2008-09, disponible en: http://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=publicaciones&SubSec=on_line&File=on_line/jam/curso/2008.html
[11] Aleman, Jorge: Conferencia dictada en HCSI, 2004.
[12] Freud, Sigmund; El malestar en la cultura (1930 [1929]); Amorrortu editores, Obras Completas Tomo XXI, Buenos Aires, 1979.



martes, 5 de mayo de 2009

JORNADA DE PSICOANÁLISIS EN EL HOSPITAL CENTRAL DE SAN ISIDRO

JORNADA DE PSICOANÁLISIS
EN EL HOSPITAL CENTRAL DE SAN ISIDRO


“Las respuestas a la segregación”
Hacia el IV Encuentro Americano del Campo Freudiano
Viernes 8 de mayo de 2009, 8 a 17 Hs.


Programa:

8.00hs.
Inscripción

8.30hs.
Apertura:
• Guillermo Belaga

8.45hs.
Plenaria: “La formación del practicante y los efectos de control”
Disertantes:
• Inés Sotelo
• Diana Wolodarsky
• Adrián Scheinkestel
Coordinación: Lucas Leserre.

10.30hs. Café

10.45hs.
Plenaria: “Del síntoma social al síntoma particular”
Disertantes:
• Silvia Baudini
• Alejandra Glaze
• Angelica Marchesini
• Marina Recalde
Coordinación: Raúl Solari.

12.30 hs.
Mesa de cierre
Nilda Hermann e Ignacio Penecino

13 a 14 hs.: Almuerzo


Mesas de trabajos libres
14 a 17 Hs.



Mesas de trabajos libres
14 a 15.30 Hs.

Mesa 1: Interconsulta – Urgencia
• “La Interconsulta como respuesta a la des-inserción” - M. Belén Quiroga
• “Quehacer del psicoanálisis en el hospital” - Josefina Altschuler, Santiago Raimondi.
• “Filiación y corte” - Juan Mitre
Coordinación: Lisa Erbin

Mesa 2: Interconsulta - Pase diario de pacientes
• “El pase de pacientes: un lugar a lo que no funciona” - Pablo Madera
• “Los efectos del pase de pacientes” - Evelyn Otarola
• “Un sitio, un lugar, un lazo” - Luciana Nieto
• “El fin del pase diario de pacientes” - Ramiro Gomez Quarello
Coordinación: Graciela Horowitz

Mesa 3: Formación.
• “Efectos de la Presentación de Enfermos” - M. Inés Iammatteo
• “Efectos de Control en el Hospital” - Adriana Laura Rógora
• “¿Qué es el Control?” - Valeria Cavalieri
• “La formación del practicante y los efectos de control” - María Rosa Catoi
Coordinación: Mónica Bureau

15.30-17 Hs.

Mesa 4: Institución.
• “Mal-estar en la escuela: reflexiones sobre una posible articulación entre el psicoanálisis y la educación” - Alejandra Marroquín
• “El analista, un “dispositivo” de la institución” - Claudia Pollak
• “Pedidos de interconsulta en sala” - Belén Almira
• “El espacio del pase de pacientes, un impasse de la práctica diaria en la institución” - Alejandra Rossi
Coordinación: Virginia Walker.

Mesa 5: Síntomas
• “Cuando la orientación es el saber hacer: De la irrupción de los objetos voz y mirada a la comunicación social” - Mercedes Buschini, Sebastián Copani, Sandra Lezcano, Juan Mitre, Natalia Paladino, Soledad Possetto, Raquel Puga, Jesica Rosenthal.
• “Cantar con la voz en el bolsillo” - Mariana Isasi
• "Cortar con la angustia o hacerla hablar'" - Luciana Prota.
• “Violencia y maltrato o del saber leer” - Mónica Samaniego.
Coordinación: Jorge Faraoni.

Mesa 6: Urgencia
• “De una justificación a una posible pregunta” - Mariela Gutiérrez
• “Construir lo singular” - Ruth Gorenberg
• “Revisión sobre el duelo” - Verónica Castro
Coordinación: Marta Coronel



Comisión organizadora:

Mónica Bureau, Marta Coronel, Lisa Erbin, Nilda Hermann, Lucas Leserre, Ignacio Penecino, Raúl Solari.

sábado, 2 de mayo de 2009

lunes, 19 de enero de 2009

AMORES CLANDESTINOS* por Mercedes de Francisco

El título de esta conferencia se me ocurrió a raíz de la lectura del libro de Philippe Sollers “Una verdadera novela. Memorias” donde dice: “el amor sólo puede ser clandestino, es su definición”. Esta afirmación, un tanto contundente, la entendí, en un primer momento, en su sentido más simple y quizás banal e incluso sesgado. Me dije: Philippe Sollers se refiere a uno de sus amores secretos, sin embargo, esta rápida respuesta mantuvo el enigma intacto. La contundencia de esta frase me obligaba a intentar una explicación de otro calibre. Primero, se refería “al amor” no a “ese amor” del que venía hablando, después afirmaba que sólo puede ser clandestino y lo remataba diciendo que lo clandestino es lo que definía el amor.
Aceptando lo paradójico y desconcertante que encerraba esta formulación, emprendí el camino de una indagación personal. ¿Se tratará de “lo clandestino” lo “oculto” pero no hacia los de afuera, sino para los mismos protagonistas de la historia? En la definición de la palabra clandestino, que proviene del latín, se trata del secreto y lo oculto y en sus distintas declinaciones de lo que se sale fuera de la norma, de la ley, de la forma contractual, incluso cuando se trata de una edición que no cumple la normativa estipulada, se la considera clandestina.
Es evidente que esta afirmación de Philippe Solers no podía quedar reducida a la historia secreta de los amantes, aunque también eso está en juego, sino del propio secreto que es para ellos mismos ese amor. Es una imposibilidad de definición, es lo que ninguna palabra alcanza y que compromete al cuerpo.
Los que se aman necesitan de la presencia del otro y del lenguaje cifrado y secreto lleno de alusiones, de juegos cabalísticos, con lo que intentan bordear lo indecible de su encuentro.
Se trata de una certeza que no responde a ningún raciocinio y que ningún marco legal logrará encorsetar.
Desde luego, no conviene confundir esta manera de entender el amor con los “secretos de alcoba” como titulaba el otro día Laura Restrepo un artículo en el País (1/11/2008). En este artículo primero nos hablaba de la inevitable atracción que tiene el secreto y como la literatura es una forma de relatar la vida secreta de unos personajes. Luego repasaba distintas novelas cuya trama está centrada en un triángulo, en el hecho “adúltero”, para finalizar diciéndonos que en la actualidad este tipo de secretos estaban perdiendo su trascendencia, su carácter único y excepcional, y se estaban convirtiendo en un murmullo de chismes. Al final, esta autora considera que tanto el “pacto de pareja” como el adulterio se han resquebrajado. Podemos afirmar que para Restrepo, por lo menos en este artículo, el matrimonio y el secreto del adulterio se alimentan y complementan mutuamente. Siendo que uno ha perdido claramente su univocidad, el de los “lugares oscuros”, también, ha quedado “degradado”.
Aunque el título de mi conferencia estaba dado antes de leer este artículo, igualmente celebré la coincidencia. Estos comentarios me ayudaban a despejar la incógnita que la afirmación de Sollers había dejado en mí. Desde luego, el núcleo central del artículo periodístico está puesto en el secreto y esto coincide con la importancia de lo clandestino en la definición de Sollers sobre el amor, pero en cuanto nos fijamos nos damos cuenta de que el énfasis no es el mismo. Una cosa es considerar el secreto como lo que puede decirse en una confesión, en un chisme, en un interrogatorio, como lo que clama por darse a la luz, por la transparencia y otra muy distinta es lo clandestino de lo que nos habla Sollers.
Esta es una época que ha estigmatizado el secreto y que pretende que todo esté a la luz en sus diversas formas. A la luz jurídica, a la luz del espectáculo, a la luz de “Guantánamo” donde no hay posibilidad de resguardarse en la oscuridad; no solamente rebaja la intensidad de un amor que da la espalda a la sociedad, sino que intenta alejarnos lo más posible de lo que nos recuerda P. Sollers, que el amor no es sino en lo clandestino.
Y no se trata del secreto que clama por decirse, es más bien, como decíamos al comienzo, del secreto ignorado por los propios amantes. La certeza del amor se impone, ya sea bajo la forma del flechazo o cada vez que una mirada lleva en sí una intensidad que sobrepasa al sujeto o cuando surge una emoción inadecuada para el tipo de vínculo que se tiene con el otro o cuando la ausencia del otro se torna dolorosa y eso excede lo previsto.
Cuando el sujeto ya no puede engañarse sobre “que ama”, ¿dónde estaría el secreto? Si no hay obstáculos externos, si la relación no lleva añadido el germen de lo inconveniente, ¿se acabaría el secreto?, ¿qué sería ahí lo clandestino? Y es aquí donde creo que comienza mi intento de responder al enigma que la definición de Sollers supuso.
Las respuestas que cada sujeto tiene frente a esta certeza son innumerables, aunque a través de la literatura, el cine, la psicopatología, podemos caracterizar algunas que tienen puntos en común, o por lo menos donde cualquiera se reconoce. Películas como El paciente Inglés, una de las mas oscarizadas de la historia o los Puentes de Madison, por nombrar dos que tengo ahora mas presentes y que han sido un fenómeno de masas a nivel cinematográfico, logran esa aceptación en el público porque cada uno reconoce en ellas algo que le es propio. En la literatura y en el cine, las historias que mejor se prestan para mostrar lo clandestino del amor son las historias de amores “imposibles”, prohibidos, etc., lo que nos permite después irnos tranquilamente a nuestras casas, y “no querer saber nada” del secreto propio que nos hace… o nos hizo, amar a alguien.
Hasta no hace mucho, el vínculo matrimonial y el amor estaban separados, el matrimonio servía para cubrir las necesidades más vitales de los sujetos y asegurar su descendencia, teniendo en cuenta que los hijos, en cuanto tenían una mínima edad, ayudaban a las tareas familiares. Es en el momento donde el matrimonio se supedita al amor donde comienza a desencadenarse socialmente una serie de problemáticas que en este momento han llegado a su máxima expresión.
La idea generalizada de una “proceso madurativo” enmarcado por ciertas etapas: a cierta edad el noviazgo, después el casamiento y luego la formación de la familia hasta “que la muerte nos separe”…aunque pueda parecer a la vista de los hechos una fórmula ya caduca, funciona como un “pseudoideal” bastante desconocido para los sujetos, pero que marcan sus biografías mucho más de lo previsto y que los desorientan sobre lo que verdaderamente causa su deseo y su posibilidad del amar.
Cuantas veces en la consulta vemos sufrir a alguien porque no ha podido conseguir esto cuando, en realidad, si indagan en sus vínculos se encuentran con que no saben si realmente amaron a alguien. Otros sujetos pueden seguir al pie de la letra lo que parece lo “conveniente socialmente” y que esto les lleve a un estado de tristeza y de “desgana” que hace de su vida un “desierto”. En síntesis se trata de individuos que se han alejado de lo más propio de ellos mismos, alienándose a unos ideales que, por otro lado, se tornan cada vez más endebles y anacrónicos.
Desde luego el psicoanálisis sostenido por los postfreudianos contribuyó de alguna manera a esta idea de etapas madurativas, de cima genital donde la armonía reinara. Detrás de esta lectura de Freud, que nos aleja de su verdad, se esconden las sombras de una ideología muy en sintonía con los ideales de una época. Llevados por su “furor sanandis”, pretendieron “curar” a Freud de lo más subversivo que tenía. Es Jacques Lacan el que retornará a la verdad freudiana y nos mostrará lo que en el mismo Freud permitió esta lectura sesgada de los postfreudianos.
Después de este pequeño paréntesis hablaremos de lo clandestino del amor sin confundirlo con los amores clandestinos.
El tema del amor atraviesa la enseñanza de Jacques Lacan para llevarlo a un terreno hasta ahora ignorado. Ignorado, no porque no estuvieran ahí los ingredientes para saberlo sino porque tienden a combinarse para mantener velada la imposibilidad.
Nuestra concepción esférica y platónica del amor, “la media naranja”, la completud, la felicidad, o por el otro lado el amor cortés, rodeado de obstáculos externos que lo tornan imposible, nos ha alejado de lo que Jacques Lacan viene a desvelar: “la imposibilidad de escribir la relación sexual hombre mujer”. La presencia en el mundo de las mujeres y su goce suplementario, no localizado que las afecta en todo el cuerpo, (por lo menos a algunas), que las “sacude” e incluso las “socorre”, juego de palabras de Lacan, no puede quedar subsumido en el goce fálico que caracteriza la manera de gozar masculina. Es importante aclarar que se trata de posiciones con respecto al goce que están marcadas por el lenguaje y no por la anatomía o las características fisiológicas. Este goce femenino introduce la alteridad, lo hetero en el mundo, y frente a esta alteridad tanto hombres como mujeres tendrán que inventar sus soluciones para poder seguir encontrándose.
Y es como efecto de esta imposibilidad que surge ese afecto que es el amor, ese milagro, ese amor fuera de los límites del Edipo, ese amor que permite condescender el goce al deseo, en palabras de Lacan
Es el azar, lo imprevisto, esa “falla en la lógica del universo”, en palabras de Margarite Duras, lo que dará lugar al encuentro, un encuentro que se sostendrá en esa diferencia entre hombre y mujer y que no pretenderá encubrirla.
De este amor que surge contingentemente y que tiende a “no cesar” de escribirse no podemos decir gran cosa salvo declararlo. Es para nosotros mismos un enigma, una pregunta ¿qué hay en el amado que no podemos vivir sin su presencia?, ¿qué se puso en marcha para que las palabras que se intercambian sean el bálsamo para este dulce sufrimiento?, ¿cómo los amantes pierden la noción del tiempo?, ¿por qué cuando se encuentran logran aislarse del mundo que los rodea y este pierde nitidez? ¿Qué del otro y de uno mismo ha provocado este encuentro inexplicable, incalculable, sorprendente, y que no permite ser tratado como una mercancía?
No es posible su medida, ni su evaluación, está anudado al lenguaje y al goce, pero no tenemos la palabra que lo nombre, no es claro, es una cifra que los amantes comparten pero que a la vez ignoran. Hay algo oculto para ellos mismos, secreto, clandestino, que los acerca cada vez más de una manera irremediable.
La literatura, tanto la novela como la poesía, y el psicoanálisis, se han afanado para lograr acercarse lo más posible con las palabras a esta clandestinidad. Páginas memorables como las de la novela de Thomas Mann “La montaña mágica”, donde Hans Cartorp, su protagonista, nos describe el momento azaroso, contingente, casi minúsculo en que ella apareció y surgió el amor. La entrada de ella dando un portazo, y siempre tarde, en el comedor del sanatorio para tuberculosos, lo que le irritaba sobremanera. Páginas después surge inesperadamente el recuerdo de un compañero de la infancia con el que mantenía un vínculo sin palabras sin definición pero de una fuerza inquietante y, entonces, se pregunta si no será que en ella está él o que en él ya estaba ella, sancionado sus preguntas con un “son naderías”.
Cuando surge la chispa del encuentro sentimos que conocemos al otro “desde siempre” aunque sabemos a ciencia cierta que no. Es decir que por un lado está lo que desconocemos y por otro lado un saber que parece no amarrarse a ninguna lógica, razón…Se trata del reconocimiento en el otro de las marcas del exilio de uno mismo, de eso a lo que se amarró o construyó frente a esta diferencia imposible de erradicar entre hombres y mujeres, que Sollers en su novela llega a nombrar como la guerra de los sexos. Llega a decirnos: “el amor ‘con éxito’ entre hombres y mujeres no existe, no ha podido existir, no existirá jamás, y, si se ha producido, está prohibido contarlo, sobre todo si está alumbrado por la luz negra de los obstáculos encontrados en el camino. ¿Causa estragos el odio entre sexos? Pues claro, y esa es precisamente la razón de que vuelva tan valiosos los ‘logros felices’. ¿Son raros? Razón de más, y tanto mejor. Por otro lado, no son tan raros”.
En las afirmaciones de Philippe Solers sobre el amor encontramos la marca de su asistencia a los Seminarios con Jacques Lacan. A través de la literatura, del cine, de la poesía y de otras artes, logramos alejarnos del intento de degradación que caracteriza a nuestro mundo. Los programas obscenos que llegan hasta provocar “la náusea”, la prensa rosa con sus relatos de historias de príncipes y princesas (cada vez más con algo sintomático), un imperativo encubierto de que todo tiene que ser dado a ver, nos alejan cada vez más y nos desorientan de lo que verdaderamente es nuestro motor íntimo y secreto.
¿En esta difícil relación entre hombres y mujeres como conseguir un “logro feliz”, habiendo abandonado el ideal mortificante del éxito?, desde luego no dando la espalda al encuentro contingente que prendió la chispa del amor y que San Juan de la Cruz lo nombra así: “por un no se qué/ que se alcanza por ventura”. Mejor a esto que se alcanza por ventura no dejarlo pasar, pues dejándolo ir algo de nosotros mismos se va con él o con ella.
Es por eso que los amantes hablan y necesitan de las palabras del otro, porque en ellas está lo clandestino de ellos mismos.

* Conferencia dictada en Málaga el 12 de diciembre de 2008 en el ciclo de conferencias “El sicoanálisis actual”, organizado por el Instituto del Campo Freudiano con la colaboración de la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo de la UMA.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

FELICIDADES!


Que el 2009 sea un buen encuentro!!!
Guillermo




"...La primera vez de cualquier cosa debiera venir después de unas cuántas. Yo no lo pensé, y me dirigí sin ensayo a la señorita que pasaba (para que una señorita pase es preciso estar sentado a una mesita de bar de las que en verano se salen a la vereda: allí estaba yo y en ese mismo bar) y le dije esta sola palabra: "Leve como velo de nube del pincel de Figari; bella como acertar con un asiento lleno de uno mismo en un tranvía lleno de otros; ojos negros como la pena del que no los ha visto, ¿por qué tu andar te aleja de mí si bastaría detenerlo para que la latitud de nuestra separación cesara de crecer?..."
-extracto de una poesía de Macedonio Fernandez-

jueves, 11 de diciembre de 2008

JORNADAS DE PSICOANÁLISIS APLICADO EN EL HOSPITAL CENTRAL DE SAN ISIDRO



JORNADAS DE PSICOANÁLISIS APLICADO
EN EL HOSPITAL CENTRAL DE SAN ISIDRO



“Las respuestas a la segregación”

Hacia el IV Encuentro Americano del Campo Freudiano

Viernes 8 de mayo de 2009
8 a 17 Hs.


Ejes:

-Del síntoma social al síntoma particular

-La formación del practicante y los efectos de control

-Los dispositivos institucionales


Presentación de trabajos:

Extensión: 8000 caracteres
Fecha presentación abstract 9/3/2009
Fecha presentación trabajo final 30/3/2009

Informes:

http://saludmentalsanisidro.blogspot.com/

Consultas y envíos abstract y trabajos:

saludmentalhsi@gmail.com





Organización Servicio de Salud Mental Hospital Central de San Isidro


Av. Santa Fé 431- San Isidro- Pcia. de Buenos Aires


lunes, 27 de octubre de 2008

Estructura psicótica y transferencia


“Padre es el que te dice que cosas hay que hacer en esta vida, adonde dirigirse, qué está bien y qué esta mal…Madre es la que te llena la cabeza de cosas que no sirven para nada, pero que cuando te las acuerdas te hacen reír…”Cita de Pilar Miró en la película Werther, tomada del libro de Elida Fernández “Las psicosis y sus exilios”

Para el psicoanálisis las estructuras psicóticas, como tales, suponen un orden lógico Si lo comprendemos podremos orientarnos en su tratamiento. Las situamos dentro de los hechos del lenguaje, por ello guardan una unidad con las neurosis y también una diferencia. Decir que el psicótico esta en el lenguaje es decir que no está dentro de un caos, sino dentro de lo que llamaríamos un “Orden de Sujeto” Orden trastornado si se quiere respecto al de la neurosis, pero un orden al fin, de ahí su lógica y su posibilidad de tratamiento.
Por invalidante que la locura pueda ser respecto de los lazos sociales la postulación del psicoanálisis es no considerarla un déficit de los aparatos del cuerpo. Que sea un fenómeno de sujeto implica que el sujeto en cuestión tiene derechos, responsabilidades, y trabajo por hacer. Habría lugar para alguna cura.
Lacan propone una hipótesis causal para las psicosis: La operación que organiza esas estructuras es la forclusión del Significante del Nombre del Padre y no la castración-represión como en las neurosis
Que sea una hipótesis causal quiere decir que no es en si mismo un observable pero sí las consecuencias que se desprenden de esto, y estamos directamente en la clínica.
La ausencia de metáfora tiene consecuencias en distintos planos:
1) En la estructura formal del síntoma 2) en la fijeza del sentido y la imposibilidad de dialectizar. Freud: palabras cosas.3) imposibilidad de asumir el significante padre a nivel simbólico. 4) Vacío en el sentimiento íntimo de la vida, por ausencia de significación de sujeto, con apatía y sensaciones de nada que varían en el como en cada psicosis.4) Ausencia en la regulación del goce. 5) El rechazo a la castración, supone la ausencia de alguna falla que articule la sexuación. como consecuencia encontramos el Empuje a la mujer. Explico.
La estructura formal del síntoma: En la neurosis el síntoma no se muestra sino es a través del desciframiento que es la interpretación. En la psicosis, en cambio, el síntoma se muestra a cielo abierto. Se trata de “los fenómenos de lenguaje”.
El significante se desgaja del sentido y va solo, en cascada o en asociación por asonancia, estribillos etc. Algo interrumpe los pensamientos, la motilidad o las sensaciones de un sujeto, y aunque eso que lo interrumpe carece de tema o de idea, él sujeto siente que lo alude igualmente. Y todo esto esta a la vista.
2) Lo que se dice es lo que es. Y ya estamos pudiendo comprender a Freud con su concepto de las palabras- cosas o representación cosas en la psicosis.
Para que una palabra sea un significante tiene que poder producir distintas significaciones en contraposición con otras palabras en los dichos de los pacientes. Permitiría producir distintos efectos de enunciación (a través de metáforas y metonimias). Dicho en criollo: cuando la cadena significante funciona como tal las palabras quieren decir cosas muy distintas de acuerdo a como estén vinculadas con las que vienen antes y después.
Esto, como dijimos, no se escucha en las estructuras psicóticas. Lacan lo nombra cuando dice que el psicótico esta dentro del lenguaje pero fuera de discurso. No solamente no hay significación fálica, compartida, sino que se pueden desarticular las reglas gramaticales propias de la lengua.
Pac. Salvador: si bien el delirio es muy dinámico y se acomoda a las circunstancias para sostenerse, repitió el esquema básico con todos exactamente igual: un hijo que se transforma en mujer, con menstruación y todo. Un padre a quien no de autoridad arbitrario a quien no le gusta lo ocurrido con su hijo y no quiere que se sepa. Él que vio y sabe. El padre, que sabe que él sabe y lo persigue para matarlo. Es decir, un padre, armado con retazos, que se vuelve muy poderoso con el delirio, que reproduce continuamente el fracaso de hacer e él un padre muerto.
Freud opone la relación a la madre como relación a los sentidos, y la relación al padre con relación al sentido. Distingue sensorialidad materna y significación paterna. En ese sentido la cita del inicio alude a que la madre como función. Esta puede ser no solamente el cocodrilo que puede tragar a un niño en su deseo, o lo considera como un órgano propio, sino también aquella que con sus cuidados libidiniza el cuerpo poniendo el acento en la limpieza, el cuidado, el abrigo, y permite el sentimiento de que el cuerpo es propio. Quienes atienden psicóticos saben que la suerte de cada uno de ellos también depende de cuanta función materna haya habido más allá de la falla en la paterna. Esta función puede faltar, ya que no es un hecho natural que un ser viviente sea colocado en el estatuto de hijo, porque hijo es un significante correlato de lo materno y lo paterno.
3) Otra consecuencia directa de la forclusión del Nombre el Padre, es que un sujeto queda imposibilitado de asumir la realización del significante padre a nivel simbólico. Tenemos como ejemplo conocido el caso Schreber donde el desencadenamiento de su paranoia sucede a continuación de su nombramiento como jefe del tribunal puesto de gran responsabilidad simbólica, social y personal. Debe responder como tal, como nombre, y no tiene ese recurso simbólico. Desencadenamiento del brote.
Cabe aclarar que hay modos de suplir esa función y eso nos explica como hasta el momento del desencadenamiento encontramos una suerte de equilibrio. Por ejemplo: alguien puede quedar enganchado a la función paterna solamente por la vía de la imagen. Si bien es una imagen que no se inscribirá en una dialéctica triangular, puede servirle de modelo, de enganche, Es una mimesis. ( personalidades como si) Es una compensación imaginaria de esa función edípica ausente. Esa imagen ha funcionado como suplencia del significante del nombre del padre hasta el momento en que eso ya no alcanza.
4) Por la ausencia de identificación primaria, ausencia en la significación del sujeto, se produce un vacío y un desorden en la “articulación más íntima del sentimiento de la vida” al decir de Lacan. Schreber lo llama “asesinato del alma”.
El resultado es la inercia, y falta de subjetivación. En la melancolía, sobre todo, lo encontramos como desvitalización y dolor de existir. En la esquizofrenia mecanización y lenguaje de órgano. Todos estos sentimientos y conductas que pueden ser confundidos con la depresión, pero no lo es. Son producto del vacío de significación en la constitución subjetiva.
5) La ausencia en la regulación del goce: Se producen fenómenos de goce desenfrenado, muy sufrientes y difíciles de acotar. En una instancia segunda con la elaboración delirante que parcializa el goce, este puede remitirse a un aspecto de la vida psíquica solamente.
Es difícil para nosotros neuróticos que pensamos en metáforas, ubicarnos en como hablan o mejor dicho en como reaccionan los psicóticos ante los efectos del lenguaje. En el momento de desencadenamiento de la psicosis podríamos trazar una serie que: parte del enigma, pasa por la perplejidad, y deviene luego certeza. Enigma frente al llamado de un significante que lo remite a lo que no puede responder. Recordemos una frase de Lacan que dice que al psicótico el Otro le habla en una lengua extraña, extranjera.
Perplejidad como efecto subjetivo, momento de indeterminación de que soy yo para el Otro y certeza como un modo de resolver algo allí.
6) Aparece este empuje a la Mujer, con mayúscula, ausente en las neurosis y producto de la ausencia de toda falta que articule la sexuación. Queda fuera del sexo. Este La es un intento de hacerle falta al otro. Por Ejemplo si a Dios. le falta una mujer es porque le falta algo. Es un intento restitutivo de agujerear al Otro. En su lugar, aparece un goce transexual, delirante pero que no tiene que ver con una elección de objeto homosexual, no confundirse, sino con el efecto de no castración. Los delirios de ser una virgen, o la mujer de dios, nos indican esa dirección en el goce.
7) Aunque Freud separó las psiconeurosis narcisisticas de las de transferencia, suponiendo entonces que no habría transferencia en la psicosis, a la vez marcó como segundo desencadenante de la psicosis de Schreber la transferencia con Fleschig. Que la transferencia sea diferente a la neurótica, solo la hace eso diferente. Sin contar con la transferencia no podremos explicar porque los psicóticos siguen viniendo al consultorio. Comento un fragmento con un pac hace muchos años ya.
Era un joven ya, diagnosticado en su momento como una psicosis infantil. A poco de venir manifiesta querer estar con una chica. El era muy lindo y las mujeres le daban bolilla. Una chica, una chica, repetía. Yo era su primer analista mujer. Quiero estar con una chica, ¿cómo hago Factorovich? Reiteraba en las sesiones esta pregunta y luego empezó a pensar en como haría, donde iría, a estar con una chica, con que plata etc. Finalmente me llama una noche muy tarde en que yo dormía y me dice: ya estoy en un telo. Y ahora que hago Factorovich? Yo: que haces en el telo? Estar con una chica no? El: No sé, estar con una chica sí pero ¿qué? Me aburro. Digo: No sé, no se me ocurre que podes hacer ¿y a vos? El agrega jubiloso: Ya sé, mirar- la- telo que esta acá. Es una chica no una grande ¡Yo: si es buena idea! El: Telo digo mañana. Yo: hasta mañana.
Lacan indica a los analistas ocupar el lugar de otro minúsculo, un amigo, alguien que no sabe y puede escuchar lo que el psicótico le puede confiar porque el saber y la certeza lo tiene él. El lugar en que me puse de no saber que podía hacer y que no, no fue forzado. Porque, neurosis propia de por medio, ¿cómo explicaría lo que se puede hacer en un telo?
No contesté cómo hacer, no respondí a su demanda de llenar el vacío de significación .El cuerpo, la mirada y la voz de los analistas están en juego en esos tratamientos. Sino ¿para que me llamó?
La transferencia no está sostenida en la disparidad subjetiva que plantea Lacan en el seminario de la transferencia. Se trata más bien de un modo de amistad no sostenido en la semejanza ni en la especularidad, es una relación la prójimo, más que al semejante.
Por último:
En la esquizofrenia el así llamado lenguaje de órgano nos remite a lo que Lacan nombro como significante en lo real. No hay una distancia entre las palabras y sus referentes. No es un cuerpo erógeno, es un cuerpo de órganos sin velo. Ejemplo: Dice una analista a su paciente que entra y la mira con bronca agitando las manos: ¿estás enojado? Y el paciente responde como deletreando: eso en-ojado. Se me salió un ojo en la calle porque se me cortó el hilo que une la cabeza ves?