lunes, 1 de octubre de 2012

Fotos de las Jornadas de Salud Mental de Región V. Prov. de Bs. As., septiembre 2012

video

Posters

Jornadas de Salud Mental de Región V. Prov. de Bs. As.
 
 
 
 



 

Jornadas de Salud Mental de Región V. Prov. de Bs. As.




LA INTERDISCIPLINA EN SALUD MENTAL: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

 


Reseña “Las prácticas de la Ley de Salud Mental en debate” (*)

 

Dr. Guillermo Belaga – Jefe de Salud Mental del Hospital de San Isidro

 

Comienza su disertación haciendo referencia a la cita de un colega:

 

“Los discursos son intraducibles, las prácticas comunicables”.

 

Plantea la necesidad de discutir la ley ya sancionada pero resalta que hubiese sido interesante un debate previo. Destaca que el problema de la Salud Mental es más amplio que el campo “psi” y se refiere por ejemplo a como está la sociedad en determinado momento.

 

A partir de la sanción de la LSM tenemos 2 años de experiencia sumado a que próximamente quizás se sanciones la Ley Provincial de Salud Mental que será la que nos rija.

 

Comenta que es necesario plantear una nueva modalidad de discusión basada en “Las Instituciones” aunque remarca que él se referirá a su experiencia en el Servicio de Salud Mental de San Isidro.

 

Hace notar que aún antes de la L.S.M. venía desarrollándose una práctica que se inicio con la democracia.

 

Estamos ante una ley que sanciona derechos, en una época del sujeto de derecho.

 

Resalta el hecho de que la Ley debería haber sido más un marco regulatorio, que hubiese sido más flexible para moverse ya que apunta a los Derechos Humanos como la segregación. Sin embargo, la discusión de la ley está centrada en la “letra chica” dado que ahora está en juego su reglamentación. Vuelve a comentar que la LSM viene siendo discutida desde el inicio de la democracia. Ha tenido algunas influencias como las Jornadas de Antipsiquiatría dictadas en el año 1985. Para quienes no lo sepan la Antipsiquiatría es una corriente que surgió en Europa entre los 60´y 70´impulsada por los propios psiquiatras donde se planteaba la cuestión de la identificación con “el loco”. De todas formas el principal problema es que no resuelve el problema de la psicosis. Plantea no dejar de lado al psiquiatra para poner a la medicina en un rol más humanista. El psiquiatra es la creación de un giro histórico que cumple un rol social, rol social a entender en su complejidad.

 

Considera que el problema de la medicina de la sociedad no es un problema de los psiquiatras. Es un problema del capitalismo global que distribuye medicación más allá de los médicos.

 

Se refiere al concepto de “Comunidad Terapéutica”. Dice que la misma se origina en los psiq/psicoanal. Ingleses en la 2º guerra mundial cuando descubren el efecto de los traumas de guerra. Describe que hoy tenemos todos los días en efecto de lo traumático.

Lo traumático se origina ligado al “pequeño grupo” como articulador de lo particular con lo universal. La ley plantea un universal: Los Derechos de los Sujetos pero no está claro como se articula con lo más singular de cada uno.

 

Hace mención a la presentación de pósters y al trabajo diario en el servicio con reuniones multidisciplinarias entre psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y recientemente acompañantes terapéuticos. En esa discusión multidisciplinaria es necesario soportar el equívoco y lidiar con los límites de cada profesión. Se hace necesario definir la guardia desde esa discusión y saber escuchar al otro.

 

Comenta que dese el 2005 hasta la fecha se está trabajando la externación de pacientes del Hospital Cabre fundando una casa de medio camino que ahora se ha transformado en una casa de convivencia. Está en funcionamiento APEF, grupo consituído por familiares y se está haciendo un trabajo con internados del Open Door. Todo este fue un trabajo que se realizó antes de la sanción de la Ley, resaltando que no era necesaria la ley porque estaba en la cultura de la Argentina armar esto.

 

Luego se refiere a que la internación en un hospital monovalente se realiza cuando el síntoma no puede ser más alojado en el hospital. Hay un momento que hay cierto síntoma que tienen que ser internado en el monovalente por una cuestión clínica. Entonces la ley obliga a alojar un síntoma que quizás nunca pueda alojar el hospital y produjo que los monovalentes cerraran y expulsen. Consecuencia de ellos son las guardia enteras con pacientes en “sillas, banquitos...”, estas son algunas de las contradicciones a transitar diariamente. Significa llevar a la práctica el sujeto de derechos. Hay una tensión entre la ley y la práctica.

 

El artículo 1º de la ley hace mención al “padecimiento mental”. Dice que el término es inespecífico y es un problema su definición ya que no está bien definido como trabajarán los equipos de salud mental. Como es un artículo que hay que reglamentar va a levar a que se decida por e DSM.

 

Art 7º: Referido a los derechos universales. “Derecho a recibir una atención basada en fundamentos científicos ajustados a principios éticos”. Se pregunta como se plantean esos fundamentos científicos, que es la medicina basada en evidencia científica? Medicina comportamentista           Eso es POSITIVISMO.

Esto confluye en que los equipos agarran el DMS y eso es un problema.

 

Plantea la defensa del Hospital Público como lugar que aloja las crisis argentinas (empezando por la de 2001). Nadie puede discutir su importancia.

 

Art. 9º: “ El proceso de atención debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, basado en los principios de la atención primaria de la salud...”. El Dr. Belaga resalta que la complejidad de la atención de los pacientes excede la atención primaria. Un tema a discutir es la A.P.M. donde el médico generalista es el que está medicando, es una atención de bajo costo.

 

El último punto que resalta es el “Problema del Síntoma”. El padecimiento mental debe involucrar la decisión. El equipo debe discutir sobre que síntoma va a definir, ponerse de acuerdo sobre el síntoma. Hay una tensión que introduce el DSM. En psicoanálisis un pasaje al acto es un intento de suicidio, por ejemplo. Cita varios ejemplos de casos del Hospital, entre ellos:

 

- Paciente varón que discute con su mujer y toma un cuchillo y se lo introduce en su estómago. Se efectúa una erigía y al otro día pide irse ya que tiene que irse a trabajar.

 

- Adolescente que pelea con su novia se corta con gillette en el baño. Lo internan y como la madre no lo puede cuidar, se lo lleva del Hospital.

 

Para el DSM el pasaje al acto es impulsividad. El Manual no hace referencia al pasaje al acto. Esta idea se introduce desde el psicoanálisis y se conecta al sentido del acto. Cabe destacar que la impulsividad no implica a un sujeto. En cambio el psicoanálisis busca el sentido ligado al sujeto y hace diferencia entre lo universal y lo particular. En estos casos Freud hablaba de odio. En el suicidio el sujeto revierte la hostilidad del otro hacia el mismo. Entonces se tratará de buscar en el acto a quien odia esa persona. Siempre el caso por caso tendrá que ver con el otro.

 

-  Joven mujer ingresa al servicio por ingesta de pastillas. La paciente manifiesta que no piensa en nada, solo quiere desaparecer. Este caso estaba ligado al estrago materno. Había un rechazo absoluto de la madre hacia la hija, esta no iba a verla. Cuando le dan a la paciente un permiso de salida para que vaya a la casa de la hermana, la madre se acerca a verla desatando la angustia de la paciente. Luego es atendida en consultorios externos y aparece la pregunta hacia la madre por el padre. Resulta que el padre en realidad también es su tío y la madre se lo ocultaba. Después de esto la paciente vuelve a hacer ingesta de pastillas (en el término de un mes y medio, en 2 oportunidades). Esta vez motivada por el hecho de evitar que su novio la deje. Aparecen 2 clases de impulsiones entonces, a primera ligada al pasaje al acto y la segunda como acting out.

 
Destaca la importancia del trabajo multidisciplinario para discutir como se va modelizando el síntoma en el tiempo.


* Apuntes tomadas por Natalia Ocampo en las 7ma. Jornada Regional de Salud en la Adolescencia – 3ra. Jornada Regional de Salud Mental “Debates sobre las Prácticas”. Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.








 

martes, 14 de agosto de 2012

martes, 15 de mayo de 2012

lunes, 14 de mayo de 2012

"El bipolar "soft" o "si te pasas de la raya, te medico"


Presentación en mesa Plenaria -¿Clasificar y Medicar?- del VIII Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) *

Autor: Guillermo A. Belaga


Hace unos años un semanario de Nueva York interpelaba con grandes títulos: “Are you bipolar?”[i], ¿Es usted bipolar?

En su nota central, afirmaba que el trastorno bipolar “soft” podía ser para estos primeros años del siglo XXI lo que la depresión fue para los noventa.

Así cita algunos casos: una joven, diagnosticada como trastorno bipolar II, que en una segunda opinión se lo descartan, porque “no tiene problemas con el shoppping y el sexo”. Otro, un hombre muy creativo, que no se resigna a su ligera bipolaridad, desde que le dijeron que sus “maravillosos y salvajes años de promiscuidad con chicos, era una manía de ocho años de evolución”.

Finalmente el artículo se pregunta: ¿Se trata de diversión, entusiasmo y creatividad, o de hipomanía? Y si es un problema, ¿sería algo de lo que uno quisiera ser medicado?
De esta manera, la revista es sensible a un hecho que ya hace años rebasa la edición vigente del DSM. La difusión de un espectro bipolar “leve”, cuyo responsable principal es un profesor de psiquiatría de la Universidad de California, Hagop Akiskal. Este psiquiatra, desde 1977 viene impulsando exitosamente esta nueva entidad nosográfica. Una “convergencia” que consiste en reunir un nombre, al que recicla, con un concepto enraizado en la historia de la psiquiatría, enlazados a la época.

Para entender el alcance que puede tomar la consolidación de esta clasificación, basta pensar que el Espectro bipolar podría abarcar al 5% de la población general.

Asimismo, Akiskal propone la reabsorción de los Trastornos de personalidad Borderline y narcisista, en los trastornos afectivos. Con lo cual, los últimos vestigios del psicoanálisis quedarían sepultados, el rastro de la negociación de Kernberg con la Asociación de psiquiatras americanos durante la elaboración del DSM III, desaparecería.

En general, critica la dicotomía bipolar- depresión unipolar de la 4ta edición del manual a favor de una unidad de los cuadros afectivos, vinculados a factores temperamentales y genéticos. En definitiva, excluyendo al Bipolar I, que remite a la clásica locura circular, el resto se inscribe en lo que denomina el bipolar “soft”.

Para entender la diferencia, el DSM IV reconoce los tipos I al III, y un trastorno bipolar “no especificado”. En cambio, el “espectro bipolar” sería un contínuo que va del temperamento extremo al estallido pleno de la enfermedad afectiva, incluyendo los subtipos: I; II; II ½; III; III ½; IV; V; y VI.

Así, no sólo abarcaría la depresión unipolar, el narcisista y el borderline, los cuadros “inducidos por sustancias”, y lo “psicopático”. También propone conectar el TDAH de la infancia con el Trastorno Bipolar de la adolescencia.

Sin olvidar, que podrían incluirse los estados bulímicos, los episodios obsesivo compulsivos, las adicciones sexuales y el juego. Agrupamiento diverso, a menos que veamos a estos síntomas desde la perspectiva del plus-de-goce, del objeto a, como “patologías de consumo”. Así, esta clasificación habla mucho de la alienación actual, y de su reverso, los imperativos del superyó.

Otro aspecto es el darwininismo de Akiskal, centrado en los temperamentos ciclotímico e hipertímico, como rasgos adaptativos de la enfermedad.  El hipertímico se destacaría, por su don de oratoria, grandes ideas, el afrontar nuevos proyectos, y el liderazgo. Por otro lado, el rasgo “llamativo” del ciclotímico es su dificultad en el amor: sus rápidos enamoramientos y desenamoramientos. Pero, más que un obstáculo, sería un mecanismo de selección. Así, su incesante búsqueda romántica aseguraría la elección de un partenaire sólido, logrando una mejor descendencia. En este sentido, su otro rasgo, la creatividad, el destacarse en poesía, música, pintura, diseño refuerza esa función sexual primordial.

De esto, se puede deducir una encrucijada para estos sujetos: la sublimación o la medicación.

Concluyendo, el “espectro bipolar” representa cómo las clasificaciones son una práctica lingüística, es una combinación exitosa de nominalismo con pragmatismo, habla del mundo social y estético de una época. Acorde con la civilización hipermoderna, la convergencia de aspectos yoicos y estéticos con el objeto técnico, muestra cómo cada sujeto, según J.A.Miller, es su propio tótem, al que le correspondería el medicamento acorde a su clase, un fármaco para cada individuo. 

Letra por letra, Akiskal parece haber entendido esto. El sujeto encuentra su objeto en el Otro, el medicamento logra una acción subjetiva a condición de que éste crea en el mismo, al verse representado en la clasificación.

Además, esta nueva forma de gozar del cuerpo, tendería a autoperpetuarse sostenido por el “marketing” farmacéutico que impulsa decididamente esta noción y los “estabilizadores del ánimo”.

Para finalizar, concebir que la creación artística haría existir la “buena” programación entre los sexos, tiene conexión con el ideal del consenso que se impulsa en la política también denominado “soft”, y una visión del Arte al servicio del lazo social. Es decir, posturas que excluyen lo heterogéneo, el disenso, lo real que agujerea indefectiblemente lo simbólico.

Lacan por el contrario formula otra concepción del Arte. Su conocida frase “la fidelidad a la envoltura formal del síntoma (…) es la verdadera huella clínica a la que tomábamos gusto, (que) se invierte en efectos de creación”, habla de lo particular de un goce, el gusto, y de una decisión del sujeto. El acto, en tanto paso al límite, abierto, incierto, con resultados variables, es la decisión que cabe al sujeto a los fines de una invención que establezca la relación entre los sexos, que carece de una programación universalizable.

Entonces, mientras el DSM es una utopía de algoritmos decisionales mecánicos, acorde a una estética que responde al dominio de la Imagen, a productos del arte que responden a un saber hacer reglamentado. El psicoanálisis, no responde a una armonización, sino más bien a relaciones discordantes. Mas allá de los intentos de establecer una regla universal que subsuma a todos los sujetos, el final de análisis, muestra que siempre queda un resto que resiste al lazo social; resto singular, que tiene una “finalidad sin fin” que funda la estetización del síntoma.


Bibliografía consultada:

1.    Akiskal, H.S.:
-“La nueva era bipolar”. En “Trastornos bipolares. Conceptos clínicos, neurobiológicos y terpéuticos” -1ª Ed. – Buenos Aires: Médica Panamericana, 2006
- “The Evolving Bipolar Spectrum”. The Psychiatric Clinics of North America. Volume 22, Number 3, September 1999. Pp.517-34
- “The Evolutionary Significance Of Affective Temperaments”, Medscape, 2003
2.    Berrios, G.E.: Hacia una nueva epistemología en psiquiatría. -1ª Ed.- Buenos Aires: Polemos, 2011
3.    Laurent, E.: “¿Cómo tragarse la píldora?”. En “Ciudades analíticas”.-1ª Ed.- Buenos Aires: Tres Haches, 2004
4.    Miller, J.A.:
-“El ruiseñor de Lacan”. En “Conferencias Porteñas: tomo III Desde Lacan.-1ª Ed.- Buenos Aires: Paidós, 2010
-“Los inclasificables de la Clínica psicoanalítica”.-1ª. Ed.- Buenos Aires: Paidós, 1999
- El Otro que no existe y sus comités de ética. Curso dictado junto a E. Laurent.-1ª Ed.- Buenos Aires: Paidós, 2003


* El orden simbólico en el siglo XXI, no es más lo que era: ¿Qué consecuencias para la cura?
[i] New York magazine, march 8, 2004